Publicado el 16 de agosto de 2026 por Pablo Fernández Catering
Celebrar en casa tiene una ventaja que ningún salón iguala: la gente se queda. Está cómoda, no hay hora de cierre y la sobremesa se alarga. Por eso cada vez más comuniones, bautizos y cumpleaños grandes se hacen en el patio o el jardín de casa en lugar de en un local.
Cuando un catering a domicilio sale regular, casi nunca es por la comida. Es por logística. Y la logística se comprueba antes, no el mismo día.
1. Por dónde entra el material
Un catering para cuarenta personas mueve mucho más volumen del que la gente imagina: mesas, sillas, cajas de menaje, mantelería, hornos de apoyo, neveras portátiles, barreños. Todo eso tiene que entrar por algún sitio.
Lo que hay que mirar: si el vehículo puede acercarse a la puerta, cuántos metros hay desde donde se aparca, si hay escalones, si el pasillo tiene ancho suficiente y —en pisos— si el ascensor admite carga. Un acceso complicado no impide el servicio, pero cambia el número de personas de montaje.
2. Dónde se monta la zona de trabajo
No es la cocina de casa. Un catering necesita su propio espacio de apoyo: una zona donde emplatar, donde dejar las cajas y donde recoger el menaje sucio, preferiblemente fuera de la vista de los invitados.
Un garaje, un lavadero, un porche lateral o incluso una zona del jardín con mesas de apoyo funcionan perfectamente. Lo que no funciona es intentar hacerlo todo en una cocina doméstica mientras la familia entra y sale.
3. Agua y electricidad
Agua: hace falta un punto accesible, y no necesariamente el fregadero de la cocina. Un grifo de jardín sirve.
Electricidad: aquí es donde más sustos hay. Los hornos de apoyo y los mantenedores de calor consumen bastante, y una instalación doméstica antigua puede saltar en el peor momento. Conviene saber de qué potencia contratada dispone la casa y repartir los equipos en circuitos distintos.
4. La sombra
En Sevilla esto no es un detalle estético, es el factor que decide si la gente se queda fuera o se mete dentro. Entre mayo y septiembre, un jardín sin sombra a las tres de la tarde está inutilizable.
Toldos, sombrillas, una carpa ligera o simplemente montar el aperitivo en la zona que da sombra a esa hora concreta. Merece la pena ir al sitio a la misma hora a la que será el evento y mirar dónde cae la sombra.
5. Dónde va la basura
Poco glamuroso y muy importante. Un evento de cincuenta personas genera bastante residuo, y no cabe en el cubo de casa. Un catering serio se lleva su propia basura al terminar; conviene confirmarlo por escrito.
La visita previa
Todo lo anterior se resuelve en una visita de veinte minutos. Si un catering te presupuesta un evento a domicilio sin haber visto el espacio y sin preguntarte nada de esto, es una señal de aviso.
Qué se queda igual que en un salón
El servicio. Celebrar en casa no significa rebajar: vajilla, cristalería, mantelería y personal de sala son exactamente los mismos que en una finca. Lo que cambia es dónde se monta, no cómo se sirve.
