Publicado el 16 de agosto de 2026 por Pablo Fernández Catering
Cuando pides tres presupuestos de catering para una boda, lo más probable es que recibas tres documentos que no se pueden comparar entre sí. Uno incluye el menaje y otro no. Uno cuenta el personal por horas y otro lo da cerrado. Uno pone «cóctel» sin especificar cuántas piezas por persona.
El resultado es que la gente acaba comparando la única cifra que sí es comparable —el precio por persona— y eligiendo la más baja. Y esa cifra, sin el resto del contexto, no dice absolutamente nada.
Estas son las nueve preguntas que ponen todas las propuestas en la misma escala.
1. ¿Qué incluye exactamente el precio por persona?
Es la pregunta madre. Pide que te desglosen si el precio incluye vajilla, cristalería, cubertería, mantelería, personal de cocina, personal de sala, montaje y recogida. Un precio por persona sin menaje ni personal puede ser un 40 % más bajo y acabar costando más cuando sumas los extras.
2. ¿Cuántas personas de sala vais a poner?
Es el dato que mejor predice cómo va a ir el servicio. Un banquete emplatado necesita bastante más personal que un buffet, y una boda de 150 invitados con muy poco personal se traduce en platos que llegan fríos y mesas que esperan. Pide el número concreto y que aparezca en el contrato.
3. ¿Cuántas piezas de canapé por persona lleva el cóctel?
«Cóctel de bienvenida» puede significar seis piezas o catorce. Si el cóctel dura una hora y media, seis piezas se quedan cortas y los invitados llegan al banquete con hambre. Pide el número.
4. ¿Qué pasa si llueve?
En Sevilla, una boda de abril o de octubre al aire libre necesita un plan B real. Pregunta quién aporta la carpa, con cuánta antelación se toma la decisión y si eso cambia el precio. Si la respuesta es vaga, es que no hay plan B.
5. ¿Cómo se gestionan las alergias e intolerancias?
La respuesta correcta incluye tres cosas: que los menús especiales se elaboran por separado, que van identificados, y que el personal de sala sabe en qué silla se sienta cada comensal. Si te dicen simplemente «sin problema, lo tenemos en cuenta», insiste.
6. ¿Hay menú para los proveedores?
Fotógrafo, vídeo, DJ y coordinadora comen en la boda. Son entre cuatro y ocho cubiertos que mucha gente no contempla hasta el final. Pregunta si existe menú de proveedor, cuánto cuesta y si está incluido.
7. ¿Cuándo hay que cerrar el número definitivo de invitados?
Todas las bodas se mueven en las últimas dos semanas. Necesitas saber con cuánta antelación se cierra el número, qué margen de variación se admite sin coste y qué pasa si el día antes se caen cinco personas.
8. ¿Habrá prueba de menú?
Es lo más normal del mundo y deberías darlo por hecho. Comeréis exactamente lo que se va a servir el día de la boda y a partir de ahí se ajusta. Pregunta cuántas personas pueden asistir y si tiene coste.
9. ¿Quién estará el día de la boda?
No siempre coincide la persona que te vende con la que dirige el servicio. Pregunta quién va a estar al frente el día del evento y si vas a poder hablar con esa persona antes.
Sobre el precio
Un presupuesto sensiblemente más barato que los demás casi siempre está ahorrando en una de tres cosas: personal, materia prima o menaje. Ninguna de las tres es invisible el día de la boda. Antes de decidir por precio, comprueba que estás comparando propuestas equivalentes.
Y pide siempre todo por escrito. Un buen catering no tiene ningún problema en detallar por escrito lo que va a hacer.
