Publicado el 16 de agosto de 2026 por Pablo Fernández Catering
«¿Cuántos canapés por persona hay que poner?» es probablemente la pregunta más frecuente al organizar un cóctel, y la que peor respuesta suele recibir, porque la respuesta correcta no es un número: es una pregunta previa.
La pregunta previa: ¿el cóctel sustituye a la comida?
Todo depende de eso. Un cóctel de bienvenida antes de un banquete tiene una función completamente distinta a un cóctel que va a ser toda la cena de una inauguración.
Si es un cóctel de bienvenida (antes de una comida sentada), su trabajo es entretener y abrir el apetito, no llenar. Si los invitados llegan saciados al banquete, el banquete se desluce y sobra comida.
Si el cóctel es el evento entero, entonces es la comida, y hay que calcularlo como tal. Aquí el error clásico es quedarse corto: la gente lleva dos horas de pie, bebiendo, y come bastante más de lo que uno estima sentado en una mesa haciendo números.
El segundo factor: la duración
Un cóctel de una hora y uno de dos horas y media no se calculan igual, y no de forma proporcional. A partir de la primera hora y media el consumo por persona empieza a bajar, pero el servicio tiene que seguir siendo continuo: nada hunde más un cóctel que quince minutos sin que salga una bandeja.
Por eso, en cócteles largos, más importante que aumentar el número total de piezas es escalonar las salidas y meter algo caliente en la segunda mitad.
El tercer factor: frío, caliente y estaciones
No todas las piezas pesan igual. Un canapé frío se come de un bocado; una croqueta o una brocheta caliente sacia bastante más. Y una estación de show cooking —un cortador de jamón, un arroz hecho en el momento, una mesa de quesos— cambia por completo el cálculo, porque absorbe una parte importante del consumo y descarga las bandejas.
En eventos de más de cincuenta personas, incorporar una o dos estaciones suele salir mejor que subir el número de canapés: alimenta igual, genera ambiente y evita colas.
El cuarto factor: quién viene
Un cóctel de empresa a media mañana y un cóctel de boda a las siete de la tarde no consumen igual. La hora del día, el perfil de los invitados y si han comido antes influyen más de lo que parece.
Entonces, ¿cuántos?
Un catering serio no te da un número por teléfono sin conocer esas cuatro variables. Lo que sí debe hacer es decírtelo por escrito en el presupuesto: cuántas piezas por persona, cuántas frías y cuántas calientes, y qué estaciones se montan.
Si un presupuesto de cóctel no especifica las piezas por persona, no es comparable con ningún otro. Es lo primero que deberías pedir que te concreten.
Un apunte sobre la bebida
En Sevilla, y sobre todo entre mayo y septiembre, la bebida fría se calcula al alza. Una tarde de junio a treinta y cinco grados dispara el consumo de agua y cerveza muy por encima de cualquier previsión estándar. Merece más la pena que sobre bebida a que falte a media tarde.
