Publicado el 16 de agosto de 2026 por Pablo Fernández Catering
El error más común al organizar una comunión es planteárselo como una boda pequeña. No lo es. Una boda tiene un solo público adulto con un solo ritmo. Una comunión tiene dos públicos con horarios, apetitos y niveles de paciencia radicalmente distintos, comiendo en la misma sala a la vez.
Si eso no se planifica, pasa siempre lo mismo: los niños se aburren durante el aperitivo, empiezan a correr por el salón, y los adultos comen el plato principal mientras persiguen a alguien.
La regla básica: los niños comen antes
No a otra hora: antes dentro del mismo servicio. Los niños llegan de la iglesia después de toda una mañana de ceremonia, fotos y ropa incómoda. Un aperitivo largo de pie no es una opción para ellos.
Lo que funciona es sentarlos en su mesa en cuanto llegan y sacarles el primer plato mientras los adultos están todavía con el cóctel de bienvenida. Cuando los adultos se sientan, los niños ya van por el postre. Y cuando los adultos llegan al plato principal, los niños ya se han levantado a jugar.
Ese desfase de unos veinte minutos es lo que hace que la comida funcione. Es puramente logístico y no cuesta dinero: cuesta planificarlo.
El menú infantil
Un menú infantil no es un menú de adulto en ración pequeña. Es una carta corta de platos que un niño de nueve años se come sin discutir el día que va vestido de comunión y no quiere mancharse.
Conviene además que sea fácil de comer con cubiertos torpes y que no requiera trocear demasiado, porque en una mesa de veinte niños no hay adultos suficientes para ayudar a todos.
Las alergias: aquí es donde hay que ser estricto
En un grupo de veinte niños es casi seguro que haya al menos uno con celiaquía o con alergia a frutos secos. A diferencia de un adulto, un niño no siempre va a preguntar antes de comer algo.
El protocolo mínimo que deberías exigir a cualquier catering es este: elaboración separada, plato identificado visualmente, y personal de sala que sepa exactamente en qué silla se sienta cada niño con alergia. La información de alérgenos, además, es obligatoria por el Reglamento (UE) 1169/2011.
El aperitivo de los adultos
Mientras los niños se sientan, los adultos empiezan con el cóctel. Es el momento social de la comunión: se reencuentra la familia, se saluda, se hacen fotos. Merece la pena estirarlo.
Un aperitivo con mesa de ibéricos y quesos, bandejas circulando y bebida fría bien repartida resuelve la mayor parte de la celebración. Después, una comida sentada relativamente corta.
Cuándo reservar
Las comuniones se concentran en cuatro o cinco fines de semana de mayo. Es, junto con la temporada alta de bodas, la fecha más difícil del año para contratar catering en Sevilla. En cuanto la parroquia te dé la fecha, esa misma semana conviene empezar a llamar.
¿En finca, en salón o en casa?
Las tres funcionan y la elección depende sobre todo del número de invitados y de si hay niños pequeños. Una finca con jardín es imbatible cuando hay muchos niños, porque tienen dónde jugar sin estar encima de las mesas. Un salón da más control si el tiempo es dudoso. Y celebrarlo en casa sale muy bien cuando hay patio o jardín y el grupo no pasa de cuarenta o cincuenta personas.
